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El mundo según Mafalda: Un espacio para ver y vivir

El mundo según Mafalda: Un espacio para ver y vivir

Por: Laura Saldaña
Twitter: @LauraaaXimena

El mundo según Mafalda es una exposición que se presenta ante los ojos Bogotanos para indagar y adentrarse en la vida de la tira más influyente y apetecida en el siglo XX. Es un espacio acogedor de extremo a extremo, dónde la bienvenida despliega familiarismo e información sobre todo lo que rodea a Mafalda: su familia, sus amigos y las formas en las que ella ve este mundo que le genera extrema preocupación y dolencia.

El mundo según Mafalda: Un espacio para ver y vivir

Cada espacio es una nueva aventura, pues éstos permiten que los asistentes hagan parte de las historias de esta pequeña al punto de convertirse en unos de sus protagonistas. Por ejemplo: en uno de las salas se pueden conocer a los personajes y a “Quino” de forma tan cercana, que sentirlos semejantes es bastante fácil, y no entretenerse con Mafalda TV es casi imposible. En la siguiente todo se vuelve real y mágico, pues cuenta con escenarios a escala de lo que es el armario de Mafalda, su tocadiscos de vinilo, sus sueños a mitad de la noche, su estación favorita del año, y lo más entretenido de todo: su casa.

El mundo según Mafalda: Un espacio para ver y vivir

Más adelante el eje central son los mundos, una muestra que plantea los diferentes (valga la redundancia) mundos que ve aquella niña, siendo como lo dije anteriormente, una de sus mayores preocupaciones. Ya finalizando el recorrido se encuentra el taller de los recursos, dónde se le da la libertad al visitante de crear su propia historieta dejando así, volar su imaginación, junto a una tienda de regalos que hará de la visita a la exhibición un recuerdo irrompible.

El mundo según Mafalda: Un espacio para ver y vivir
El mundo según Mafalda: Un espacio para ver y vivir

Pero todo esto que he escrito, o mejor dicho, descrito, resulta ser una idea un poco débil frente a lo que realmente se vive allí. Ya que lo que he narrado de gran parte de las salas no es ni la mitad de agradable de lo que realmente uno vive ahí, pues todo resulta ser una aventura tan entretenida en la exposición, que la edad se vuelve inexistente, pues las risas de jóvenes y adultos se pierden en los diálogos de cada historia, de cada momento; de cada anécdota y acercamiento que hace de unas horas la mejor oportunidad para ser niño de nuevo.

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