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“no te va gustar” enciende las alarmas del Cosquín Rock

“no te va gustar” enciende las alarmas del Cosquín Rock

Por: Andrés Gómez Morales
Twitter: @dres_canavil

Más allá de los premios, su presencia en los medios y porque llenan el espacio que ya no ocupan grandes bandas que han perdido vigencia, puede que NTVG tenga una de las mejores propuestas musicales latinoamericanas. Los uruguayos vinculan en su sonido una identidad que se ha venido gestando desde finales de los ochenta hasta la actualidad, generando una pertenencia del idioma a la música rock a lo largo del continente. Así como Soda Stereo, Charly García, Paralamas, Los Fabulosos Cadillacs, Luis Alberto Spinetta, Caifanes o incluso Illya Kuriaky; NTVG registra en sus trabajos discográficos formas de ser y de sentir que se resisten al conformismo del sonido homogéneo que predomina en la radio y en las plataformas virtuales, a través de la búsqueda de nuevas formas de expresión musical.

“no te va gustar” enciende las alarmas del Cosquín Rock

El color de la música tradicional tiene lugar en este versátil ensamble de nueve músicos, que logran un sonido propio afirmando su estilo y sorprendiendo con nuevos hallazgos desde la calidad instrumental, la cuidadosa producción, la fuerza escénica y las letras contundentes y honestas. La banda uruguaya visitó el país para promocionar su más reciente trabajo “Suenan las alarmas”, también para anunciar su participación oficial en el festival argentino Cosquín Rock que tendrá lugar en Bogotá en el mes de octubre.

Sostuvimos una conversación con Emiliano Brancciari y Denis Ramos, integrantes de NTVG, sobre sus trabajos previos, colaboraciones, su último disco...

Andrés Gómez: Comencemos por Uruguay, ustedes comenzaron muy jóvenes ¿Qué estaba pasando en ese momento?

Emiliano Brancciari: Bueno, comenzamos jugando. Tocando la guitarra, intentando tocar las canciones que nos gustaban de otros, muy de a poco. En Uruguay no pasaba gran cosa, porque no había alguien a quien seguir o querer ser como. No había gente cercana a la música o que viviera de la música. Lo que hicimos fue el tratar de divertirnos. Después empezaron a aparecer las canciones propias y el público desconocido. Los primeros cinco años, nos dedicamos a tocar, hasta que ganamos un concurso y logramos grabar nuestro primer disco. En ese momento si no tenías un apoyo discográfico era muy difícil. No se grababan discos independientes, pero nosotros logramos ganar ese concurso que nos permitió hacerlo.

Gómez: ¿Cómo llegaron al género? Al ensamble con trombones, al ska. ¿Escuchaban a The Specials o a los Cadillacs? ¿Cómo fue eso?

Denis Ramos: Empezamos en el año 94 siendo un trío: guitarra, bajo y batería. Ya al año siguiente entró un percusionista. También por las ganas de hacer otro género. Entrados los años se sumó una sección de vientos, más adelante se sumó un tecladista y luego un guitarrista. Terminó siendo un combo maquinado por la necesidad de incursionar en otro género que te permitiera encontrar sonidos originales.

Gómez: Hay algo curioso en sus inicios, cuando empezaron a tocar no tenían nombre...

Brancciari: Es verdad y le dijimos al baterista que no le iba a gustar un nombre que habíamos elegido antes. A él le parecio que “no te va a gustar” era original y lo dejamos. Después le género mucha curiosidad a la gente que no nos había escuchado.

Gómez: Ustedes cuidan mucho el sonido, graban álbumes en estudio y también graban en vivo, los últimos suenan muy bien. ¿Cómo se involucran en la producción de estos últimos?

Branciari: Nos gusta tocar en vivo, interactuar entre nosotros. Lo mágico de la música es tocar con otra persona a la vez. Intentamos no perder eso. En estudio o en directo eso sucede.

Gómez: Hablemos de sus discos. Aquí sonó bastante “El calor en pleno invierno”. A pesar de que ustedes tienen una parte muy rumbera este es un disco denso...

Branciari: Bueno, es un disco que nos marcó principalmente porque al final del proceso perdimos a un compañero en un accidente. Entonces el disco está teñido de estos imposibles. No podemos abstraernos de eso porque es el último disco que el graba, nuestro tecladista. Y es un disco que más allá del dolor, nosotros le tenemos mucho cariño. Es muy variado y el sonido bastante denso, pero es agradable.

Gómez: También está el tema de los invitados en “El calor en pleno invierno”, aparece el cantante de Catupecu Machu. Cómo surge eso de tocar con gente de otros grupos. ¿Cómo se asocian?

Ramos: Bueno, esta banda siempre tiene la particularidad de que los invitados nunca aparecen por obligación. Sucede que la canción te invita a invitar a alguien. Si es amigo es mucho mejor. Hemos recorrido muchos países conociendo artistas. Compartir la música con ellos es buenísimo. Esa fue una de las tantas ocasiones que compartimos. A Fernando Ruiz Díaz lo conocimos en México en un recital de los Auténticos Decadentes. Tuvimos una química muy buena, nos hicimos amigos personales y amigos de banda. “Mil días” era una canción ideal para que Ruiz pusiera su voz.

Gómez: A veces no es así, la gente se asocia para vender más y toca con Miguel Bosé con Residente, pero con ustedes no pasa y se siente.

Ramos: En el rock casi nunca sucede eso.

Gómez: Otra cosa que quería preguntarles es sobre el disco que más me gusta, “El tiempo otra vez avanza”. ¿Cómo fue trabajar con Joe Blaney como productor? ¿Cómo lo conocieron?

Branciari: Mira, para nosotros trabajar con él fue un orgullo, él ha trabajado con grandes artistas, como Los Ramones, The Clash, Keith Richards. Que haya trabajado con nosotros es materia de orgullo. Decidimos hacer un disco con él y llevarlo a nuestro sonido. Después grabar todos juntos y hacer un sonido más vintage. Eso queríamos hacer en ese momento, algo distinto a lo que hicimos en el último disco, a nosotros nos gusta ir cambiando. Y la verdad trabajar con Blaney fue buenísimo. Nos incentivó a que grabáramos todos a la vez. Eso nos daba miedo, porque con un grupo de nueve músicos es difícil que todos los detalles estén perfectos. La verdad lo disfrutamos mucho, fue un lindo proceso.

Gómez: Se siente el sello de Blaney, sobre todo en las baterías, en el sonido rock. Él trabajó en el último disco de Charly García y en sus dos grandes discos como solista, Clics Modernos y Piano Bar. También Charly colaboró con ustedes en la canción “Comodín”. ¿Cómo fue la experiencia?

Branciari: Charly fue a visitar a Joe al estudio donde estábamos trabajando. Se quedó ahí conversando, tomando vino, luego de nuestra jornada de trabajo. Y bueno, en un momento le mostramos un par de canciones de lo que estábamos haciendo y él eligió “Comodín”. Al poco tiempo fue al estudio y grabó un clavinet y grabó con un ipad unas cuerdas que él había llevado. Es un motivo de orgullo. Charly García es un gigante. Nos alegra que haya participado.

Gómez: Sobre el último disco, ¿Cuál es el concepto? Se llama “Suenan las alarmas”. ¿Cuáles son las alarmas que están sonando?

Brancciari: Las alarmas son a todo nivel, estamos viviendo tiempos turbulentos. Pareciera que estamos al borde del colapso social y económico, ambiental, individual. La violencia, ocurren cada vez cosas peores que nos sorprenden menos. Me parece que las alarmas vienen por ese lado. Darnos cuenta que hay que reaccionar.

Gómez: Y en ese disco tienen otro gran productor, Héctor Castillo, que ha trabajado con Philip Glass, Björk...

Ramos: Cerati...

Gómez: En los últimos discos de Cerati.

Ramos: Con los Fabulosos Cadillacs.

Gómez: El sonido, los arreglos son buenísimos. ¿Cómo fue trabajar con Héctor Castillo?

Brancciari: Queríamos modernizar el sonido y que acompañaran las letras que son densas, que son intensas. Con Castillo comenzamos a investigar cada sonido para crear un disco potente y denso. La verdad que fue genial laburar con él, porque es una persona muy dedicada. Es el primero que llega y el primero que se va. Trabajar con una persona así es muy fácil de llevar, es muy fácil confiar.

Gómez: ¿Cómo grabaron? ¿En vivo o se separaron para tocar?

Ramos: Por primera vez él nos propuso microfonear el estudio como para empezar a grabar desde el minuto uno, desde el primer ensayo, porque hay momentos que son irreproducibles. Muchas cosas que sonaron por primera vez en el estudio quedaron grabadas en el disco. Algunas cosas que necesitaban más ambiente se grabaron en Buenos Aíres en un estudio más grande, pero muchas cosas se grabaron en el estudio nuestro en Montevideo.

Gómez: ¿Cómo fue el proceso de composición de este disco?

Brancciari: A la banda le llega el formato de maqueta. Maquetas que yo grabo en mi casa. La composición se puede dar en diferentes formas: la letra llega primero y se le agrega música más tarde. Pueden llegar las dos cosas juntas. Puedo grabar la música y después ponerle letra. Con el paso de los años me divierte hacerlo de diferentes maneras. Entonces no hay una sola formula. Después lo grabo en mi casa en un estudio casero que tengo y le muestro las ideas a la banda. La banda las recibe, las procesa, las pasa por ese filtro. Cada uno aporta desde su lugar y las canciones van rotando.

Gómez: En el nuevo disco también hay cosas de folclor, ¿Cómo fue trabajar con el grupo femenino de mariachis, Flor de Toloache?

Ramos: Las conocimos en Las Vegas en una entrega de los premios Grammy, hicieron un cover de Nirvana. Cada artista hacia una canción de otro artista, nosotros tocamos una canción de Soda Stereo. Entraron con su ropa habitual del mariachi, fue impactante solo verlas y cuando empezaron a tocar la canción fue una locura. Y bueno, quedamos en contacto con ellas, a ver si en el futuro podíamos tener alguna colaboración. Se nos ocurrió enviarles dos canciones para que eligieran la que más le gustara. Eligieron “Los villanos” e hicieron un arreglo de mariachis que alzó mucho la canción. La tomaron para otro lado, porque en realidad era una canción que iba más para el lado folk-punk y terminó siendo una canción ranchero-rock. La canción está muy buena, habla de cosas que se vuelven a repetir, habla de sacar a gente que está posicionada en un lugar que no le corresponde.

Gómez: ¿Cómo vieron a Hebert Vianna, el cantante de Paralamas que colaboró en el tema “Pégame más fuerte”?

Brancciari: En realidad hacía bastante que no lo veíamos. Sinceramente nos llena de orgullo que él haya grabado con nosotros, su banda fue una gran influencia en nuestros comienzos. Tocamos juntos. La verdad es que fueron muy respetuosos, por eso queríamos tenerlos en cuenta también.

Gómez: Hay otra canción, un temazo “Cuando me muera”. Es una declaración de principios. ¿Qué los inspiro? ¿Cómo fue la composición de ese tema?

Brancciari: Es una preocupación. El deseo de valorar las cosas simples, las que no se compran, las realmente importantes, en lugar de estar persiguiendo algo que no sabemos qué es o dejar acumular para quien sabe cuándo. Es darnos cuenta que lo realmente importante está ahí.

Gómez: Ustedes vienen a promocionar el festival Cosquín Rock que por primera vez se realiza en Colombia. Es diferente ver a una banda en un festival que verla presentarse sola. ¿Cómo se sienten ustedes en estos espacios?

Brancciari: A nosotros nos gusta tocar mucho rato, por eso nos gusta tocar solos. Pero sabemos que tocar en un festival tan importante y compartir escenario con artistas tan importantes es muy productivo para nosotros, porque nos gusta tocar para ese público que ya nos quiere, pero nos gusta convencer a la gente que no nos conoce. Tocar en festivales tiene ese huequito de buscar el amor a primera vista, lo cual es excitante.

Ramos: ¿Terminamos?

Gómez: Gracias y nos vemos en el Cosquín Rock.

Brancciari: Saludos a los amigos de Bogotá A La Carta.